La mujer
El concepto
mujer no tiene origen en lo humano, sino en lo divino, en la creación de Dios
como amiga y compañera del hombre. Nadie puede atribuirse este enorme
privilegio sino solo DIOS.
De ella se
habla mucho en la biblia, mostrando los defectos como las cualidades, que son
innumerables, son tantas las capacidades que Dios le ha entregado, que en toda cultura
ha tenido una tarea importantísima: cuidar, educar y orientar las futuras
generaciones, desde que son concebidas hasta tener habilidades para valerse por
sí mismas en medio de un mundo diverso y convulsionado.
El mundo moderno
ha olvidado esta realidad de la mujer, la cual se ha visto afrentada por la
necesidad de laborar y devengar un salario, dejando así en un lugar muy precario
y de mínima inversión de tiempo el cuidado de sus hijos. Esto ha traído como
resultado hogares vacíos de la presencia materna, sin el calor del refugio del
don divino de la mujer y esta tarea la
han usurpado otros entes como la tv. los amigos, que jamás podrán suplantar lo
establecido por Dios, es como querer impedir que el agua alimente la planta.
Si ya no hay
madre que guie los procesos de la casa y la familia, entonces seguirá en
aumento el suicidio por parte de niños y adolescentes que se sienten solos,
aumentarán los embarazos a muy temprana edad de niñas que buscan el amor en
brazos de desconocidos y como consecuencia de la pérdida del valor de ser mujer. Esto conlleva
a una sociedad que se jacta de su autosuficiencia alejándose por completo del
proyecto divino.
No pretendemos
sacar a la mujer de rol del día de hoy como ejecutiva, emprendedora, empresaria
y profesional, papel que ha desempeñado de manera exitosa. Pero si es inclinarnos
a los orígenes donde los hijos encontrábamos apoyo en mamá, compañía, ayuda,
orientación y disciplina y que no se encuentra en ningún otro lugar sino en la
mujer llamada MADRE.
Nuestra
generación necesita de mujeres con capacidades, para volver a las sendas
antiguas donde no repitamos más los dichos “los tiempos pasados fueron mejores”
sino que digamos “estamos viviendo los mejores tiempos”.
Por: ALCIDES CAMARGO
Pastor, Bogotá, Colombia.
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